Al Sur de la Frontera

En una sociedad como la nuestra donde un puñado de familias acapara la inmensa mayoría de medios de comunicación existen ciertos temas que provocan la más absoluta unanimidad. Encontramos abundantes ejemplos de ello en la esfera económica, donde los presupuestos ideológicos neoliberales son presentados por editoriales y artículos de opinión de los mass media como axiomas, verdades absolutas o ejemplos de sentido común. Bancos, fondos de inversión, constructoras y demás propietarios de los principales medios de difusión se esfuerzan sistemáticamente en presentar sus intereses de clase como el fruto de un consenso científico que nunca existió. El debate de las pensiones [1], la última reforma laboral o el proceso de privatización de las cajas de ahorro son algunos ejemplos del funcionamiento de estos Aparatos Ideológicos de Estado [2].

Sin embargo, no sólo en la Economía encontramos temas sensibles a la clase dirigente. Podemos convencernos de esto sin más que echar un vistazo a la sección de política internacional de cualquier informativo o periódico que queramos. En dichas páginas no encontraremos los nombres de ciertos presidentes de gobierno aún cuando en sus países se produzcan brutales violaciones de los derechos humanos. Por ejemplo, no se hablará de Felipe Calderón (presidente de México) aunque la corrupción de su gobierno y la represión puesta en marcha por el aparato militar sean en parte responsable de los más de 15.000 asesinatos del 2010. Con gran dificultad encontraremos noticias sobre Colombia, un país donde fueron asesinados 48 sindicalistas en 2009 [3] (casi el 50% del total de 101 sindicalistas asesinados en el mundo en ese mismo año), se encontró la mayor fosa común del continente con más de 2000 cuerpos depositados por las tropas del ejército colombiano [4] y donde, según han revelado los cables de Wikileaks, el asesinato de civiles para contabilizarlos luego como guerrilleros era una práctica habitual por parte del ejército de Uribe [5]. La lista de ausencias es interminable y debería pasar por la Honduras de Porfirio Lobo (12 sindicalistas muertos en 2009 y más de 10 periodistas muertos en 2010), el Egipto de Hosni Mubarak (donde el brutal asesinato del bloguero Khaled Said en manos de la policía [6] no despertó la más mínima atención por parte de los medios de comunicación españoles), el sanguinario Reino de Marruecos que ocupa y reprime al pueblo Saharaui, la dictadura Saudí o el recién liberado Túnez (aunque la gran mayoría de los lectores españoles se enteró a posteriori que Ben Ali era un dictador [7]).

Los huecos dejados en la prensa y en los informativos por estos países son llenados con abundantes noticias sobre los países díscolos, aquellos que se atreven a separarse de la guía que previamente el imperialismo le ha trazado. Así, como comentaba Santiago Alba Rico a propósito del caso de Túnez [8] (sede del mundial de balonmano en 2005)

De enero a junio de ese año 2005, por ejemplo, El País publicó 618 noticias relacionadas con Cuba, donde no pasaba nada, y 199 sobre Túnez, todas sobre el turismo o el mundial de balonmano; El Mundo, en esas mismas fechas, registró 5162 entradas sobre Cuba, país donde no pasaba nada, y sólo 658 sobre Túnez, casi todas sobre el mundial de balonmano; y ABC tendió 400 veces la mirada hacia Cuba, país donde no pasaba nada, mientras sólo mencionaba a Túnez 99 veces, 55 de ellas en relación con el mundial de balonmano. El 10 de marzo de ese mismo año una rápida búsqueda en Google entregaba 750 enlaces sobre el reparto del gobierno cubano de las famosas ollas arroceras y sólo tres (dos de Amnistía Internacional) sobre la huelga de hambre y la tortura a presos en Túnez.

De este modo, los mismos medios de comunicación que criminalizan constantemente a los gobiernos progresistas de América Latina pagan con su silencio los servicios prestados por los títeres del imperialismo. Todo ello bajo atenta supervisión del gendarme yanqui [9], que vela celosamente por sus intereses en la región.

Es por esto que una película como Al Sur de La Frontera (con dirección de Oliver Stone y guión de Tariq Ali) no sólo es deseable sino absolutamente necesaria, ya que pese a sus múltiples carencias intenta contrarrestar en la medida de lo posible la visión creada por los mass media sobre los cambios que se están llevando a cabo en el continente latinoamericano.

[1] Vincenç Navarro, El dogma neoliberal y las pensiones.

[2] Louis Althusser, La filosfía como arma de la revolución, Siglo XXI, 2008.

[3] Informe anual de la CSI: 101 sindicalistas asesinados en 2009

[4] Público, Aparece en Colombia una fosa común con 2.000 cadáveres.

[5] Público, El asesinato de civiles era algo habitual en el ejército de Uribe.

[6] Pascual Serrano, Asesinato de bloguero.

[7] Pascual Serrano ¿Pero había una dictadura en Túnez?

[8] Santiago Alba Rico, Y de pronto, la revolución.

[9] Pascual Serrano, Wikileaks: La distancia entre los cables y la información difundida.

Safe Creative #1108059810263

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s